Máscara de las tres generaciones
Técnica: esmeril y dremel.
Se establece una conexión íntima entre el espectador y su reflejo en esta interpretación de obsidiana de La máscara de las tres generaciones. La máscara antropomórfica ilustra las etapas de la vida y la muerte del hombre de élite mexica. La iconografía azteca encarna la pieza que se remonta al período clásico prehispánico (200-600 d.C.) su lugar de origen se desconoce.
La máscara está formada por tres rostros del mismo individuo que vestía un “quequetzalli” o “tutzal” hecho de plumas que marca la distinción de riqueza, abundancia, fertilidad y poder en Mesoamérica.
El casco corona la frente de cada rostro como lo usaba la realeza mexicana, pero con influencia iconográfica teotihuacana. Los rasgos faciales finamente delineados expresan los estados de ánimo contrastantes que insinúan el futuro de la vida y las edades del individuo, como la juventud, la vejez y la muerte.
La banda que sostiene los plumajes está enmarcada por franjas horizontales y representada con círculos en fila, cuentas con incrustaciones que solían ser jade o chalchihuites (incrustaciones de jade) que evidencia el alto rango de este individuo en la sociedad mexica.
El rostro completo, el del joven, lleva una diadema cónica "xiuhuizolli" rematada en el borde por un casco central emplumado que denota su realeza. Superpuesta está la representación de los rostros del crepúsculo de la vida, interpretados con dos máscaras idénticas de apariencia descendiente, surcadas por arrugas, denotando que ha perdido su vigor y fuerza debido a la vejez. Unidos con adornos de plumas están los rostros superpuestos que encarnan la muerte, estos lucen ostentosas orejeras discoides colgantes que cubren las orejas como parte de las joyas de la alta sociedad mexica.


